03.12.2019 Con el ojo en la política

Por Omar Guillén

Pensé que venía un descanso de algunas semanas pero en los hechos no parece o al menos alguien me ha dicho «acá debemos comenzar ya». Ojo qué vas a hacer ahora. Y ¿cómo qué voy a hacer? No sabes que tenemos la convención. Si claro que el ojo lo sabe pero es en enero. El amigo que es algo más que ello, me miró casi mal, al menos en su cabeza había otra cosa y lo dijo, «mira en Maldonado ya se está haciendo todo y se viene la convención de mi partido, no se puede esperar y acá tenemos que hacer lo mismo». Bueno uno que anda en esto desde hace algún añito y que además hablamos con alguien que está en la dulce espera, si de vacaciones porque lo han dejado de cama, me ha dicho: «vamos a tomar un descansito con los muchachos y volvemos a mediado de enero para armar todo lo relativo a las convenciones de los partidos así que, bueno ya veremos». Y me quedé con el ojo casi dado vuelta, pero así es la cosa. Sin embargo este valeroso político va por más y quiere que la fiesta continúe porque tiene el local alquilado y hay que darle vida… ta` bien la idea pero guarda que la mano viene brava en su tienda política.

Y se lo pregunto porque es bueno saberlo, gasto mucho en lo pasado y quedo como el Petizo Bonilla… en la orilla… y ahora qué, no sabe bien pero buscando convencionales vaya a saber donde estén esos muchachos, mira que son como el camaleón, cambian de colores según la ocasión.

Este amigo que la viene buscando desde hace décadas, piensa al menos como él lo dice meter algún lío y destapar algún tarro… hmmm que mal que huele.

Bueno pongamos el ojo en otro lado, estamos en la vereda como siempre, es que no tenemos oficina, pensar ello es una locura a esta altura de la vida nos ponemos a pensar… ¡Ah! Mira quien viene… es una señora y nos largamos con una pregunta de esas que nadie hace…mira que buena, señora ¿dónde se ve? «En el espejo». A la pucha no entendió nada me dije para mi adentro, porque la pregunta fue buena, siempre la dicen los chicos de la prensa grande y la respuesta es otra, pero acá por lo visto no ha llegado. Bueno, vamos de vuelta y la hacemos más profunda… como el tuyo anduvo bien y estará en una cartera, vos que harás… ¡Ah! Si ahora te entiendo… que bueno… te escucho, estoy grabando… «mira la única que tengo me la regaló el desgraciado de mi marido hace ya varios años y luego nunca más. No entendiste nada… yo voy por la carrera del Estado como al menos antes le decían los que sabían o para que sea más fácil para vos, Ministerio, será el Ministro de… «no, no puedo decirte nada el tan «guapo como siempre me ha dicho vos de lo mío no hables aún, ni sí ni no, no digas nada, así que bueno no tengo respuesta, solo espero que me tiren con algo, chau»…. Me quedé pensando que le tiren con algo, que puede ser, carne no porque está muy cara, la idea quizás sea buena, pero no la entiendo bien. ¡Ah! Mira me entró una basurita en el ojo con razón se me escapó una lágrima. Hablando de lagrimas vimos algunas personas con los ojos llenos de agua, que uno piensa son lágrimas de duelo, alguien que es rápido, me dijo, mira aquellos tienen el dolor a flor de piel y aquellos alegría a flor de clavo. ¡Upa! Otra vez a pensar, que manera de pensar siempre, los domingos por el asado que no para de subir, el lunes que la bronca del bolsillo vacío, porque pensaba el muchacho que me apunta el cinco de oro y nada simplemente no salió y alguien que me alienta, cambia, cambia de número hermano. No, no de lugar donde juegas… que malo, no es por nada juego en la esquina más linda de Minas y de mayor suerte. Ojo no digo más nada porque me puede pisotear, es el quinielero, que tira las cartas, que tiene pinta de laburante y que es sereno… o sea que trabaja en la noche, alguien le preguntó ¿mijo cuándo duerme?… Poco y nada fue la respuesta de este valiente Oriental… Dejémosla ahí para evitar malos entendidos y capaz que perdemos el ojo.

¿Sabes qué? Nos vamos a buscar algún otro lugar donde ver y contarles lo que pasa o puede pasar, por ahora comencemos a pensar en el arbolito de navidad y en lo que vendrá… Son esas fiestas donde se cruzan saludos y deseos con un trasfondo desconocido muchas veces pero a veces hay que aceptarlo. Espero volver antes de la navidad siempre y cuando los muchachos de acá me lo permitan… por las dudas que todo sea para bien, como dijo otro claro está esas cuestiones al Ojo le quedan grande… Chau hasta la próxima…

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