30.11.2019 Luchar por la vida desde la felicidad

Historia de Vida

Por Rodrigo Guillén

Walter Antonio Romero Pelúa nació en Minas un 26 de abril de 1961, sus padres Mercedes Pelúa y Néstor Sergio Romero. Tiene un hermano y una hermana Verónica Romero, dos sobrinas, y un sobrino nieto. Se descubrió como homosexual a los 4 años, trabajó desde los 6 años, fue cocinero,  comunicador social, Pae, un verdadero ganador y luchador de la vida de la cual se siente sumamente orgulloso de todo lo vivido y lo que le queda por vivir. Una persona que cierra su año con una campaña de Teletón encima, ayudando como tantas veces lo hizo con otras personas sin mirar a quien, solo con el objetivo de ayudar. Así ha vivido su vida Walter y hoy se las cuenta en DIARIO LA UNIÓN.

RECUERDOS DE INFANCIA

Al verlo hablar de su infancia no le notamos nunca un gesto de tristeza, ni cara de malos recuerdos a pesar de lo que nos contaba, es que no fue una infancia como la que todos nos imaginamos, Walter en vez de jugar con sus amigos, trabajaba con apenas 6 años para ganarse un plato de comida. 

Concurrió a la Escuela N°8 donde la recuerda con mucho cariño. El protagonista de esta historia lo cuenta así «me crié en el barrio Trelles, a la vuelta de la cancha Central, estuve unos pocos años, tengo recuerdos, no me quejo del pasado pero en ese barrio estaba poco, me crié trabajando cuando a los 6 años cuidaba una señora mayor e iba pasando la vida mía. Yo con 8 años no me quedaba en mi casa, me quedaba en la casa de una señora que cuidaba. Fui una persona que tuve una madre que me crió, me dio de comer todo bien, pero mi familia no aceptaba mi condición sexual y tuve un montón de problemas». 

«Me pagaban con una taza con guiso, me daban de comer, yo cumplía con esa tarea a cambio de la comida y de ropa usada. Era muy independiente siempre lo fui, cuidaba niños, primero iba a la escuela y luego hacía eso. En mi niñez incluso parte de mi juventud trabajé mucho», comentó.

LA JUVENTUD EN MINAS

A los 14 años ya cumplía tareas en la cocina del recordado Restaurant El Fogón de Álvaro López en la esquina de 25 y 18 de julio. Ese fue el primer trabajo en la adolescencia. «Ese fue mi primer trabajo, un día pasaba caminando por Avenida Artigas y recuerdo a Furtado que me gritó: ¿Che negro querés trabajar?….él era así, le dije que sí y empecé a trabajar. Lavé pisos, pelaba papas y después quedé de cocinero porque aprendí me enseñaron ahí dentro y aprendí además mirando mucho….recuerdo a Torres, Llorente, Raúl Rodríguez, Alberto Cabrera, el finado Cacerola me llevaba las ranas para que se las hiciera fritas….ese fue mi primer trabajo donde pasé muy lindo, aprendí y conocí mucha gente», recordó.

EL VIAJE A BUENOS AIRES

A los 17 años Walter junto sus cosas y emprendió viaje a Buenos Aires en una época complicada, plena dictadura militar en la vecina orilla pero sus sueños eran mayores a todo y buscaba mejorar en todo. 

«A los 17 años me fui a estudiar Exorcismo en Argentina, dormía en unas mesas, yo fui con trabajo pero resulta que al llegar nadie me estaba esperando. Al pasarme eso igualmente no me quise venir y me puse a trabajar allá, recuerdo que llegue un 31 de diciembre y me vine 3 años más tarde a la casa de mis padres. En Argentina me fue horrible, no me arrepiento de nada pero me fui con dictadura acá y allá también estaba la dictadura. Trabajaba en un bar donde cocinaba, y dos por tres venía la policía y te llevaba a la cárcel y te tenían 3 o 4 días porque no tenía documentación. Recuerdo que la primera vez el comisario me llevó a la celda y dijo aquí tienen un uruguayito para usar…..nadie me tocó todo el mundo me respetó. Yo tenía 3 trabajos en Argentina, no tenía buenos patrones, te usaban y ya no daba para más, no era lo que quería para mi vida. En ese tiempo estudié exorcismo a lo que fui, además fui pensando en quedarme porque buscaba ser feliz y tener fama…..no sabía que la fama estaba acá (risas)…..todo eso busqué, fueron etapas que fui pasando», relató

EL REGRESO

20 años, apenas un día en casa de sus padres y Walter nuevamente comenzó a moverse en busca de nuevas oportunidades, comenzó a viajar en busca de contrabando para poder sustentarse, algo que hizo durante muchos años de su vida. «A los 20 comencé a viajar a Brasil, Yaguarón, Chuy y vendía en la feria, a los 3 meses me fui a Paraguay, Ciudad del Este, estuve en Chile, y me quedaba una semana por temas religiosos, pero me volvía a vender, vivía del bagayo donde tuve hermosos recuerdos desde quedarme sin nada ni para comer como de tener mucha plata. Era algo ilegal y sabía que tenía eso…..muchas veces presos y muertos de risa perdíamos todo…..fueron etapas de la vida las cuales las viví intensamente siempre viví intensamente y al filo de la cornisa, fui una persona que fue siempre al límite y sigo siendo así», describió.

SU CONDICIÓN SEXUAL DENTRO DE SU FAMILIA

Al inicio Walter Romero habló de su condición sexual y lo que lo condicionó en su familia, la homosexualidad en su persona se le despertó desde pequeño. «Tuve muchos conflictos, más en aquellas épocas, te apedreaban en las calles, yo tenía 4 años, nunca me gustaron las mujeres, yo a los 4 años recuerdo me gustaba un hombre de un camión que pasaba, hasta el nombre recuerdo…..es verdad que tenía esa edad y es mentira que los recuerdos de un niño de 3 o 4 años se olvidan, son los que más recuerdo. Le dije a mi hermana y ella enseguida corrió a mamá y le dijo a Walter le gusta un varón…ella sabía todo es y será la más compinche en todo, y la única que me entendió, un montón de cosas que me pasaron en la vida entendió, yo tuve que soportar eso, tuve que soportar otras cosas, que te hagan cosas a las fuerzas y soporte, pero ya pasó, no voy a llorar el recuerdo, seguí adelante siempre y no odio a nadie por eso que paso…..yo quería mucho cariño, mucho amor de los padres y no lo tenía ni lo tuve», manifestó.

SU CONDICIÓN DE PAE

Su condición de Pae ha sido una de las facetas de su vida más reconocida, un sanador, consejero, donde la gente concurre en gran número acudiendo a él no solo pidiendo ayuda, sino muchas veces a agradecer. «Yo tenía una amiga ya fallecida y otras amistades más, tirando las cartas y de la nada comencé a decirle cosas, eso me gustaba, yo te miraba y te decía como era todo, y ahí empecé con eso. Tras venir de Buenos Aires y estudiar exorcismo y espiritismo y llegué con eso, a los 20 años me quedaba en el templo, estudiaba, aprendí, en Minas ayudé gente en otros templos, empecé a trabajar en pos de ayudar a los demás pero ayudaba para los demás o sea yo no me ayudaba a mí, era para el beneficio de un tercero hasta que un día inicié mi camino. Yo tenía mi templo en casa. Alcancé atender en un día 30 o 40 personas, yo vivía en el Barrio Estación, hacían cola en casa, después continúe en la playa, en Punta del Este», describió.

BRUJERÍAS, UN TABÚ QUE NO SE HABLA

En este mano a mano no se dejó pasar nada, fuimos a fondo con un tema que muchas veces es Tabú, ¿existen las brujerías?: «Mira, generalmente la gente te pregunta o te dice mirá algo me pasa….vengo porque estoy mal…no creo en nada y me va mal en todo….y ahí vos le decís si realmente hay un mal o si son cosas casuales de la vida….otra forma uno le hace una apertura de camino para que empiece a funcionar bien, hay empresas o grandes empresas que vamos y son brujerías enserio que les hicieron, que las hay las hay (risas)…..muchas veces la gente pide consejos, trabajás un poco de psicólogo, escuchás la gente, les das consejos y es importante que lo escuchen y lo tomen y lo pongan en funcionamiento», afirmó

HACIENDO EL BIEN

Romero nos asegura que siempre utilizó su energía para hacer el bien, nunca le faltaron propuestas para hacer el mal pero lo dejó pasar. «Siempre para hacer el bien, tuve oportunidades de tener autos, casas regaladas para poder hacer mal y la verdad prefiero vivir mi vida en paz a tener que cargar en mi conciencia un montón de cosas que serían horribles. Se hacer el bien para poder curar».

SU ACTUALIDAD, COMO VE EL FUTURO DEL PAÍS Y LA POLÍTICA EN SU VIDA

En el cierre hablamos de su vida actual, de cómo ve el futuro del nuestro país y que significa la política en su vida. «Hoy estoy viviendo una etapa linda, yo soy una persona que a pesar de todo lo que pueda pasar o pasarme, trato de que todo se convierta en felicidad, soy una persona feliz a pesar de todo lo que me pueda pasar….siempre voy a tener una sonrisa, eso quise que fuese mi vida y trasmuté todo lo malo para mí en algo bueno y positivo…hoy Walter Romero es feliz y tiene lo que no ha pensado tener, no soy ningún millonario, laburo como cualquiera me rompo el alma trabajando, me considero una persona que a sus amistades les ha sido fiel y les soy…sigo adelante luchando, nací luchando sigo y moriré luchando nada me ha sido fácil pero soy feliz, hago de mi vida lo que quiero, nunca ensucie a nadie en mi vida personal, creo que sigo creciendo y aprendiendo», puntualizó. 

Le gusta la política, no habla de sectores políticos de preferencia, dice haber sido invitado muchas veces a ocupar una lista de forma importante pero no aceptó. «Me gusta la política tuve muchas propuestas siempre y no acepté no me convencía nada. Hoy en día me gustaría sueño con que alguien me llame y yo pueda hablarle al pueblo como le habla cualquier otro político, eso es una de las cosas que me queda por hacer, sueño con que la gente crea que puedo, nos falta creer en que yo puedo llegarle a la gente, pero como todo en esta vida va a llegar. Quiero que cuando pase yo esté convencido, ojo yo no quiero ser Intendente, quiero llegar a la gente, ir por los barrios y ver qué necesitan y ayudarlos, ese es mi pensamiento, si mañana estoy en un lugar trabajando es haciendo eso», sostuvo. El futuro gobierno y el futuro del país lo ve con pocos cambios pero como siempre pensando en lo mejor para todos.

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