15.10.2019 Mujeres y niñas rurales, creadoras de resiliencia climática

Encuentro de mujeres rurales en Camping Arequita

Día Internacional de la Mujer Rural

Por mucho tiempo su trabajo permanecido invisible a los ojos de la sociedad. Como forma de reconocimiento de derechos y de su trabajo la Organización de las Naciones Unidas dispuso que el 15 de octubre sea considerado el Día Internacional de la Mujer Rural.

Según Naciones Unidas «las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola. Labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras. Además garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones y ayudan a preparar a sus comunidades frente al cambio climático».

El organismo establece que las mujeres en la ruralidad «sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a la infraestructura como el agua y el saneamiento».

Tema 2019: creadoras de resiliencia

Para este año ONU designó la fecha como «Mujeres y niñas rurales, creadoras de resiliencia climática» con el objetivo de destacar «el importante papel que desempeñan las mujeres y niñas del medio rural en el desarrollo de la resiliencia con que enfrentarse a la crisis climática».

Naciones Unidas indica que a una de cada tres mujeres empleadas en el mundo trabaja en la agricultura y el 80 por ciento de los hogares sin agua corriente depende de ellas para conseguir agua.

«Las mujeres que viven en entornos rurales se ven muy afectadas por las amenazas a las que están sometidos los recursos naturales y la agricultura. Por ejemplo, entre 2006 y 2016 una cuarta parte de los daños y las pérdidas totales consecuencia de los desastres climáticos tuvieron lugar en el sector agrícola de países en desarrollo, lo que tuvo un impacto muy significativo en la seguridad alimentaria y el potencial productivo de las mujeres y niñas del mundo rural», indica el organismo.

«Una de las formas más efectivas de frenar las amenazas que plantea el cambio climático es abordar la desigualdad de género. Las mujeres empoderadas tienen mayor capacidad para responder al cambio climático y desempeñan un importante papel en la adopción de tecnologías con bajas emisiones de carbono. Como resultado, se convierten en actores fundamentales en la difusión de conocimiento sobre el cambio climático y la acción necesaria para combatirlo», finaliza la publicación.

Lavalleja

Desde Inmujeres se trabaja la transversalización de la perspectiva de género y la descentralización con participación. «Hay un foco muy importante sobre todo en línea de participación de las mujeres del interior en el monitoreo y las propuestas de las políticas públicas en todo el territorio. En general casi todas las referentes de género del departamento trabajamos en esas líneas, no tanto desde lo agropecuario porque eso lo trabaja más desde el Ministerio de Ganadería, eso se intenta apoyar para que las mujeres se acerquen al espacio de mesa de desarrollo, que es el espacio de participación en el que ellas puedan tener acceso a otros recursos, más pensado en la autonomía económica de esas mujeres», explicó la referente de Inmujeres en el departamento Olga Urizar.

La jerarca comentó que desde la unidad de participación se trata de realizar un acercamiento a los derechos. «En Lavalleja puntualmente en el diálogo con las mujeres rurales es en el tema del acceso de los servicios de salud y de los servicios de atención a mujeres en situación de violencia. Ahí un poco lo que se ha ido como construyendo en forma de respuesta, se ha identificado la zona en la que está más alejadas y con más dificultad y el servicio que atiende a mujeres en Minas lo hace también dos veces al mes en Batlle, ahí se coordina con juzgado y las instituciones de la zona para atender a mujeres no de Batlle, sino de toda esa zona. Después se hace lo mismo en Varela», puntualizó Urizar.

La referente de Inmujeres en Lavalleja planteó que las dificultades que enfrentan estas mujeres para acceder a determinados derechos se encuentran en la localización y el estado de los caminos.

Promoción de derechos

Urizar indicó que para el Día de las Mujeres Rurales «hemos venido trabajando en la línea de participación en organizar eventos de promoción de derechos y desde principio de año se programó hacer un campamento de mujeres rurales, que fue el 5 y 6 de octubre en el Camping Arequita y ahí se hizo poner en común los avances que han tenido hasta hoy desde la mirada de las mujeres, trasversalizado con el tema que este año es el tema del cambio climático. Entonces estuvimos como focalizando mucho en el tema del cuidado de las abejas, en la importancia que tienen las abejas en la vida y en la producción. De hecho después se hicieron talleres sobre producción de cosméticos naturales en a base de los productos de las abejas, también hay un tema en la forma de vida de las abejas y en la forma de organización que se va tejiendo».

Garantizar derechos

Desde Inmujeres también se trabaja en lograr que las mujeres que viven en el medio rural tengan sus derechos garantizados. «Realizamos junto con ellas jornadas rurales de salud integral, que se coordinan con los agrupamientos de escuelas rurales y ahí se moviliza en lo que hace específicamente a salud, se instala un policlínico en el lugar donde se consiguió que va con todo el equipo necesario para hacer PAP, mamografías, ecografías, esto para las mujeres era una cosa que se espaciaba porque era muy difícil por la hora, el tiempo, la movilización. Se lleva a lugares y se coordina para que puedan tener esta línea de atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres. De hecho ahora, en las últimas jornadas que tuvimos es inmediata porque el policlínico está en coordinación con el hospital del Pereira Rossell y tienen ahí un sistema muy moderno que tienen los resultados en el momento», comentó Urizar.

«Toda la parte de cuidados y de promoción de la salud se hacen talleres ahí mismo con las familias, el tema de las masculinidades sobre los estereotipos de género y de acuerdo a las zonas, lo que identificamos en conjunto con las mujeres, se identifican los servicios, ahí se hace todo un despliegue de recursos, depende el lugar va el Ministerio del Interior, va Salud Pública, va Zoonosis, la UTU, todas las instituciones que están alrededor de la mesa» de desarrollo.

«Ellas sienten que están mejorando porque hay una cuestión de diálogo en la que se está tratando de responder de acuerdo a lo que ellas están identificando que necesitan en ese momento y por ahí hemos tenido buena respuesta de las instituciones porque como instituto no tenemos los recursos porque no es nuestro cometido. Es más bien que cada institución con los recursos que tiene, acerque lo más que se pueda a las mujeres y ahí coordinamos con salud, el MI, que son los dos temas que ellas plantearon», señaló.

«Lo que compartieron en el encuentro (en el camping Arequita) fue que evaluaban que podían ver del 2015 al 2019 las cosas que han pasado son distintas. Mismo las mujeres que ahora prepararon talleres son mujeres que cuando empezó el trabajo eran víctimas o sobrevivientes de violencia doméstica, y mediante el recorrido por los grupos de ayuda o por los espacios de talleres y de diálogo han ido empoderándose y recuperando todas las habilidades y conocimientos y que ahora lo comparten con otras mujeres. Esa parte del trabajo nuestro es como subjetivo en el tema del empoderamiento que no puede mostrarse en cifras», concluyó la jerarca. 

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