10.08.2019 Un canillita con historia: Luis Alberto Olivera Reyes

Una profesión que es muy especial, la cual genera un vínculo especial entre la prensa y los lectores, el «Canillita» como se les denomina es ese nexo perfecto que es tan esperado cada día por los vecinos minuanos. Hoy en especial decidimos contar la vida de alguien que, es al menos para nosotros un personaje natural de la ciudad, alguien que tiene una marca registrada en un punto de la ciudad donde sabemos que si queremos hablar con él, comprar un diario o jugar una quiniela estará en la esquina de Domingo Pérez y Treinta y Tres, allí en Bar El Ombú su mesa y su silla sobre la puerta de ingreso esta hace ya unos 30 años. La profesión corre por las venas desde que nació, Don Leandro Amelio Olivera dejo su vida en el rubro, e hizo que esa herencia laboral la continuara su hijo Luis, quien a los 6 años comenzó a recorrer las calles minuanas. Luis Alberto Olivera Reyes nació el 8 de marzo de 1961 en nuestra ciudad, su madre era Doña María Hilda Reyes, Luis es uno de seis hermanos (hace 3 años falleció una de ellas) . Su crianza se dio en la zona del Molino, donde tiene grandes recuerdos. En esa niñez se alternó entre las canchitas de fútbol de la época, la escuela y el trabajo, donde su papá desde los 6 años lo comenzó a preparar para continuar con la tradición familiar. Estudio dos años de UTU, le gustaba ser Técnico Tornero pero entre el trabajo y el estudio eran pocas horas que le quedaban para poder descansar o quizá «pegarse» un pique al campito para jugar un picadito con amigos y finalmente se quedó con el laburo. Conservo el lugar de su padre, vio las transformaciones de la ciudad como nadie, el cambio en la gente, las evoluciones tecnológicas, el pasaje de un montón de personajes minuanos que muchos ya no están entre nosotros, pero Luis los recuerda para que esa parte de la historia de Minas no se pierda.

RECUERDOS DE LA INFANCIA

El trabajo, ante cada pregunta esa palabra estaba siempre, Luis recibió desde la cuna ese aprendizaje que lo ha llevado hasta el día de hoy adelante, el trabajar, ser buena persona algo fundamental que sin duda Luis lo es; «Desde los 6 años me crie vendiendo diarios, me inicie aquí, a mitad de cuadra donde estaba la ONDA venía a vender con mi padre, ahora está en ese lugar Ki Joia, antes el Plaza Bar, y pegadito estaba la paraba de la ONDA. Levantábamos los diarios en Corporación cuando estaba pegado a donde esta Confitería Irisarri, de ahí lo llevaba a lo de «Cacho» Correa donde estaba el viejo mercado y él tenía un kiosco. En ese tiempo la ciudad era muy movida, la verdad una época impagable. Mientras esperaba los diarios jugaba con los García, los Pintos, gente que llegaba de Las Delicias, la Filarmónica, Estación»

RECUERDOS DE SU PAPÁ

» Mi viejo siempre me decía en ese tiempo, lo mío era mío y lo ajeno ajeno, si teníamos teníamos y si no, bueno otro día podía ser. Mi mamá lo mismo, la herencia que me dejaron fueron esas. Mamá era ama de casa y mi viejo venia acá luego pudo ingresar Ancap y ahí se terminó jubilando. Yo continúe con esto.

LOS DIARIOS DEL MOMENTO

Luis recuerda cuales eran los diarios más vendidos en esa época, hablamos del 68, 68 al 75 u 80, sobre eso nos señalaba que; » lo más pedido era El País, La Mañana y el Día, pero el más vendido era El País. Había un tiempo que venía un suplemento de carreras de caballo, íbamos al hotel Ramos donde estaban los viajeros y se vendía imponente»

LA VENTA DE DIARIOS, LA PROFESION DE CANILLITA Y UN DESCENSO EN LAS VENTAS

El internet, las nuevas tecnologías y también porque no las nuevas generaciones han hecho que la venta de Diarios en papel comiencen a mermar, la propia profesión de Canillita va camino a extinguirse y eso cree Luis que es así; » Del 2000 en adelante comenzó a bajar la venta, yo hace 6 años atrás vendía mas de 100 diarios, hoy en día apenas llego a 50, el internet ha matado el diario. La juventud ahora no está para eso, esta para el celular, las computadoras. Esta es una profesión que va a dejar de existir, así como vamos sí. Y van a quedar muchos sin trabajo, y para los que dicen que hay oportunidades, trabajo, con que, con las maquinas, con las computadoras los celulares, habrá para algunos pero los demás que viven en la calle, viven de la diaria. Esto que tengo ahora para la quiniela, ya tiene todo grabado, sin embargo antes hacíamos fila en la banca con las libretas, trabajan 6 o 7 empleados en una mesa para pasar todo y ahora no, esta todo en esta máquina, cuántos puestos quito esto»

LAS GENERACIONES DE ANTES

 Es un clásico escuchar decir que las generaciones de ahora son distintas, complicadas, viven a otra velocidad, pero Luis nos contó cómo era todo antes; » Todo más sano, jugando a la bolita, el trompo, carreras con aros, jugar al fútbol en la Rambla, en ese tiempo teníamos 11 canchitas de fútbol, comenzábamos en el Puente Otegui de ahí seguíamos frente a la casa del «Cololo», después estaba la cancha de los Pinos cerca de Florencio Sánchez, en mi barrio había, en el Puente de Fierro también y ahora eso ya no existe. Hoy veo acá a los grises que se sientan en la plaza y no se hablan, solo miran el teléfono, ni mate y termo traen. Aquí frente al Ombú jugábamos a la bolita! Imagínate, ahora es todo con los celulares, los jueguitos» Luis también debió ingresar a este mundo, hoy en día las jugadas de quiniela son a través de una máquina, donde no se las vio para nada fácil; » Pa…. no sabes lo que me costó, acá pensé que se me terminaba la carrera deportiva esta (risas) tenía tantos botones que no sabía por dónde tenía que empezar. Me tuve que adaptar no me quedo otra.

RECUERDOS PERMANENTES DE SUS PADRES

Hoy en día Luis trabaja en un lugar donde su padre se lo dejo como una herencia, esa esquina, esa cuadra, el centro y una de recuerdos permanentes para su padre y madre; » Recuerdo siempre a los dos, ellos me enseñaron como era la calle» Recuerdos de sus estudios donde dijo; » Fui a la escuela N.º 1, después me anoté en la Escuela Industrial, pero hice solo dos años no me daba el cuerpo. Me levantaba a las 7 de la mañana, venia para acá, a las 11 me iba para casa, me bañaba, cambiaba salía a la UTU de donde terminaba a las 19 horas y tenía que esperar la línea I que me dejaba cerquita de casa. En UTU estudiaba Mecánico Tornero y tuve que dejar, me arrepiento hoy en día de haber dejado eso pero ya estaba para esto. Me gusta llevar su herencia, vendí helados con él, panchos, en esa época hacíamos muchas cosas»

RECORDANDO PERSONAJES MINUANOS

Son muchos esos personajes a los cuales me incluyo alcance a ver y recordar, es siempre bueno hacer memoria y volver al pasado al menos un instante donde el tiempo era diferente; «Recuerdo al Pituca que levantaba huesos y achuras para vender en los bares, Francisco, Ramoncito, los jóvenes de hoy no le prestan atención esto está fuera de tiempo, se criaron de otra manera.»

30 AÑOS EN BAR EL OMBÚ

Luis lleva más de 30 años en ese lugar, es otro personaje que sin problema alguno lo podemos incluir en la danza de nombres que podemos dar; «Llevo más de 30 años aquí, cuantos pizzeros vi pasar, Arreche, Panchulo un amigo y un hermano ( al recordarlo sus ojos se llenan de lágrimas como tantas veces durante esta entrevista), él tenía el Porky´s era un hermano para mí, un amigo Silveira que está en Maldonado con el vendíamos diarios jugábamos al fútbol juntos.»

EL INCENDIO QUE PERDIÓ SU CASA, PERO QUE ENCONTRÓ UN APOYO IMPENSADO

La calle, el ser un personaje minuano, pero especialmente la calidad de persona hicieron que los minuanos ante el peor momento de su vida fuese apoyado como nunca. No lo esperaba, y eso también causa una emoción especial al hablar del tema; «Nunca lo espere, me sorprendió, porque yo estoy aquí y es de donde me conoce la gente, no me conocen más allá de lo que me ven hacer cada día. Creo que ahí me reconocieron como persona, tanta gente que venía y me decía que necesitaba, me traían cosas, y eso aún sigue, la gente se preocupa por mi»

SU FAMILIA, UNA HIJA Y SU SEÑORA

Luis tiene una hija de 23 años Valentina la cual vive junto a él y su esposa, el busca lo mejor para que su hija avance en los estudios; » Ella ya sabe lo que le digo sobre el futuro, sabe lo que es la vida porque también vendió diarios conmigo ( se hace una pausa, busca en uno de sus bolsillos y nos da una tarjeta que Valentina le regalo el día del padre, donde dice que es el mejor del mundo, la emoción nuevamente a flor de piel) ella está terminando sexto de liceo, estudio gastronomía 3 años, modista y ahora esta como ama de casa. Mi señora también ama de casa y me ayudaba a vender diarios, los domingos mientras yo reparto» La memoria le trajo una anécdota mientras sufrió algún percance de salud, Luis nos contó que; » Estuve 15 días sin poder trabajar, cantidad de gente venía a preguntar por el señor que vende diarios los domingos, es nuestro despertador señalaba el público que lo espera cada mañana, enseguida se ponían a la orden cuando les decían que estaba enfermo.» Siente el orgullo y satisfacción que la gente se preocupe por él, para mucha gente, Luis y el diario de cada día es el contacto que tienen en cada jornada y por eso la profesión de Canillita es tan especial; «Existe esa gente que es lo único que tiene, el leer el diario y apenas te demoras te llaman enseguida. La gente está pronta para ver que noticias trae»

MORIR TRABAJANDO

Luis no piensa dejar su trabajo, no quiere pensar en la jubilación, el cree que morirá en su profesión; » Voy a morir en esto, es mi vida, voy a ir hasta el día que no pueda más, la calle, la gente, conversar así como estoy contigo acá, con otro que viene hablar de fútbol, cuantas veces te pregunto a vos por el fútbol o le pego el gritó a tu viejo Guillén, el ser así no tiene precio, el poder hablar y conocer tanta gente la cual esto te lo da la calle. Mejor escuela que la calle no encontras. La calle podes salir chorro, esto lo otro, todo lo que vos quieras, pero si tu cabecita te puede llevar para ese lado. Pero si sabes usar la calle para bien estas así, hablas de todo con todos. Quedas contento con que esto sea así»

 UN MENSAJE

Para cerrar Luis recordó a sus amigos les pidió que no cambien nunca, que siempre sigan igual que ahora, a la juventud pidiéndole que no se «pierda» porque se vive una vida muy acelerada.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *