09.08.2019 ¡Cómo no destacarlo! Ha sido un gesto de solidaridad, amor al prójimo y desde el anonimato

Por Omar Guillén

Una historia pero que es moderna, tan moderna que fue en estos días y ocurrió acá en esta ciudad de los cerros. Son esos casos que nos llaman a la reflexión y que nos enseñan y nos muestran que hay otros caminos, otras personas que hacen bien, por un lado no miran a quien pero además y esto es lo más importante, no se hacen notar públicamente, no dicen sus nombres y pasan desapercibidos más allá de cualquier otra valoración.
Una señora muy apenada nos llama al programa Analivisión que se emite todos los días de lunes a viernes por Emisoras del Este, y públicamente hace un pedido de un medicamento que no se lo dan en el Hospital y tiene un costo que para ella, que es jubilada, estaba lejos de sus posibilidades comprarlo. Era un Colirio para su vista operada por los Médicos Oftalmólogos Cubanos según nos indicó, y el pedido telefónico obviamente surcó el éter y llegó al lugar justo en el momento justo. Fueron unos pocos minutos en que nos llega otra llamada,una señora nos dice «yo tengo ese producto» y nos agrega «que la Señora pase por calle W. Beltrán» y dio un número. Nuestra alegría inmediata nos dio por llamar a la señora que necesitaba el remedio para decirle que su problema estaba solucionado y que sólo debía ir hasta la dirección indicada. Al día siguiente, la señora con el problema en la vista nos llama y nos da la buena nueva, «fui al lugar y me encontré con una señora que me dijo que la acompañara a la Farmacia Farina», más sorpresa aún, ya que ese colirio lo venden en farmacia y es muy costoso. La señora fue compró el colirio y lo puso en la mano de quien lo necesitaba. «Me dije a mi misma apareció un ángel… lloré de emoción, la abracé, agradecí profundamente. La señora se fue sin darme su nombre, ha sido algo extraordinario que no creí encontrar en nuestro medio, pero queda gente buena de verdad como esta señora».

Todo esto lo dijo al aire como hacemos siempre en las buenas y en las malas, allí no hay ningún tapado, la señora agradecida estuvo emocionada y entregó el saludo al programa y a mi persona, cosa que nosotros no nos merecemos por cuanto no hicimos nada que no sea normal, simplemente un hilo conductor que permiten estas cosas que son las rescatables de un mundo complicado, donde campea la envidia, la subestimación, aquello de mirar hacia el otro lado para no tener ningún compromiso. Estas son las cosas hermosas y grandes que hoy día quedan, son si verdaderos ángeles que deambulan en medio de una tiniebla que ve la luz en casos como el narrado. Son momentos espléndidos de satisfacción humana, de saber que aún existen valores y gente que no necesita una ley, ni un decreto de nadie para ser solidario y su entrega queda en el anonimato a diferencia de muchos que lo primero que hacen es el auto bombo, y luego pedir a los demás que dan lo que ellos no. Gracias a esta señora de la calle W. Beltrán 513, lo único que sabemos de ella, y su actitud y acción la imitemos en toda su dimensión.  

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *