09.07.2019 No hiciste nada

Violencia de género

Cuando sucede un caso de violencia de género siempre hay alguien (por suerte cada vez menos) que cuestiona a la víctima y la sentencia con «algo habrá hecho». Nada, no hizo absolutamente nada, no existe justificativo que expliquen las atrocidades a las que están expuestas las mujeres víctimas de violencia de género. 

Según la Organización Mundial de la Salud «la violencia contra la mujer – especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual – constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida».

Frente al intento de femicidio ocurrido en la mañana del domingo, Diario La Unión dialogó con la directora del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en Lavalleja, Perla Morandi, sobre el protocolo de actuación que tiene la cartera para prevenir estos casos.

«Como Mides tenemos implementado un servicio de atención fijo y móvil multidisciplinario de atención a mujeres mayores de 18 años en situación de violencia de género, pero trabajamos en forma coordinada en la Comisión Departamental por una vida libre de violencia en género, con enfoque en generaciones además que responde a la nueva ley integral de violencia de género que se aprobó en el Parlamento a fines del año pasado», explicó Perla Morandi.

«En esta comisión que es departamental participan todos los poder públicos que tienen que ver con la temática, el Mides a través de Inmujeres y la referente de Inmujeres que es la licenciada Olga Urizar es quien coordina esa comisión pero además está el Poder Judicial, la Fiscalía, el Ministerio de Salud Pública, la Intendencia Departamental de Lavalleja, Inau, Ministerio del Interior, y hay otras instituciones que están ahora incluidas en la nueva ley que tendrían que participar pero por el momento no están participando y vamos a tratar de convocarlas», sostuvo la jerarca.

Protocolo de actuación 

El protocolo de actuación comienza cuando la mujer realiza la denuncia ante la Unidad Especializada de Violencia Doméstica y de Género (o sus dependencias en el interior del departamento), o en la oficina del Mides u otros organismos. 

«Hay momentos en que las mujeres no quieren hacer una denuncia policial directamente se remiten a otras instituciones y luego cuando están prontas como para hacer esa denuncia la hacen. Pero siempre el protocolo se inicia con esa denuncia que inmediatamente la Policía la envía a la Justicia, en este caso ahora a la Fiscalía para que luego la jueza tome las medidas pertinentes y a partir de ahí se inicia el proceso de acompañamiento de la mujer y el proceso de toma de medidas con el hombre agresor. Las medidas pueden ser muy variadas, medidas cautelares, tobilleras, la tobillera sería una medida cautelar pero en máximo, puede ser medidas de restricción de acercamiento, en fin lo que la jueza determine de acuerdo a la gravedad de los hechos que se denuncian y se comprueban por parte de la Policía y de la Fiscalía», indicó la directora del Mides en Lavalleja.

«A partir de ahí en general ya la Salud tomó intervención porque la mujer es evaluada en los centros de atención que pueden ser públicos o privados. En ambos centros tiene que haber un equipo que atienda a mujeres víctimas de violencia de género, en nuestro caso en el departamento hay un equipo en la mutualista privada y hay un equipo en salud pública y luego de esa evaluación de los daños de la personas, a veces son visibles, a veces no, eso también sirve como comprobante para el juez para tomar las medidas que corresponda», señaló. 

Luego tiene lugar el proceso de acompañamiento que «en general se hace en nuestros servicios especializados donde la persona se va fortaleciendo a través del apoyo oportuno de los psicólogos, de los asistentes sociales, de los abogados y abogadas que también van asesorando en cuanto a las medidas al patrocinio que necesita la mujer para ir tramitando todas las cuestiones posteriores, como por ejemplo un divorcio, separación de bienes, y empoderando a esa mujer con sus derechos de forma de que tenga fuerza a la hora de ir a una instancia judicial. También en este acompañamiento se fortalece el hecho de que las mujeres no pueden descuidarse, después incluso de tomadas las medidas judiciales la mujer siempre tiene que estar prevenida de que en cualquier momento puede venir una represalia de parte del agresor», sostuvo la jerarca. 

«Muchas veces es muy difícil para una mujer después de haber vivido muchísimos años con una persona y donde la unión se hizo por amor pensar que en el momento menos esperado esa persona va a querer terminar con la vida de ella. Es difícil de comprenderlo, muchas veces es el padre de sus hijos, es el abuelo de sus nietos, es la persona con la que vivió dentro del hogar durante muchísimos años y eso lo tiene que procesar con ayuda de profesionales, de lo contrario no lo puede hacer», comentó Morandi y agregó que ese proceso requiere de tiempo. «No es de un día para el otro el proceso, acá en nuestro servicio de violencia se considera que una mujer que ha sido víctima de violencia tiene que pasar por lo menos seis meses en acompañamiento para poder entender lo que pasó y tomar las medidas que corresponde», puntualizó. 

Como la violencia tiene un proceso lo ideal es que las víctimas concurran en al servicio en los primeros indicios de que se está produciendo. «A veces los menores síntomas ya son advertencia para que esa violencia después se transforme cada vez en una violencia mayor que conduce hasta la agresión mortal. Entonces lo ideal es que las mujeres estén prevenidas desde los primeros indicios de la violencia y que acá se reciben en nuestros servicios de todas las etapas de la violencia, y se comienza a trabajar cuanto antes mejor para prevenir, para no llegar a las últimas instancias del proceso», indicó.

Morandi explicó que «en general la mujer espera hasta que haya una violencia física comprobable porque antes cuando no existían estas leyes ni tampoco existían estas leyes de protección, ni tampoco culturalmente eran aceptadas las denuncias de las mujeres por violencia conyugal, se llamaban ‘crímenes pasionales’, y siempre la culpa era de la mujer porque algo había hecho. Ahora que empezó a erradicarse ese concepto de que la culpa siempre es de la mujer y entonces comienzan a detectarse cada vez más temprana la violencia pero en general todavía hay muchas mujeres que esperan hasta que haya una agresión física comprobable que puedan ir al hospital a que el médico le vea lo visible de la agresión y lamentablemente en ese proceso ya es bastante tarde para salir del mismo. Nosotros alentamos a todas las mujeres no importa de qué nivel socioeconómico o cultural o educativo que vengan al primer indicio, no tienen que esperar a llegar a que se note que les pasó algo. Pueden venir cuando la violencia es psicológica porque empieza por la violencia verbal, insultos, destrato, tratar de la bajar la autoestima de la mujer al punto que no salga de la casa, no tenga amigos, que rompa con los familiares. Ya en esa etapa ya se considera violencia de género, ya puede venir, solicitar ayuda e ir no necesariamente hay que denunciar nada pero sí ir procesando este tipo de actitudes que se van a ir transformando en cada vez mayores».

Ciclo

La jerarca señaló que la violencia tiene un ciclo. «Luego de un episodio de violencia de este tipo el hombre pide disculpas, lleva un regalo, le dice que nunca más va a pasar, a eso se le llama la luna de miel. Pero luego el próximo episodio que no demora mucho en pasar es más violento que el primero y así otra vez luna de miel, y así otra vez episodio de violencia hasta que la cúlmine de los episodios es la muerte de la mujer. Por eso cuando la mujer siente que está violentada psicológicamente porque la agrede, la subestima, le dice que no sirve para nada, que no sabe criar los hijos, que la madre era la que cocinaba bien y ella no, ya puede venir al servicio a consultar y entonces se van previniendo los otros episodios que después ya es de suma gravedad», dijo Morandi.

La sociedad

«Todavía seguimos sensibilizando sobre el tema de que de nadie por más, por lo que sea que haya hecho merece la muerte pero además seguimos sensibilizando sobre que es un tema cultural donde hay una cultura patriarcal que dice en subconsciente de los hombres que las mujeres están para servirlos, y ahí donde una mujer revela de alguna manera que se está revelando contra esa imposición o ese poder en la interna del hogar eso ya basta para que el hombre considere que la mujer le está fallando y que tiene que tomar medidas para que vuelva al carril de sumisión. Ya no es más de él, se da cuenta que puede tomar decisiones propias y eso no está permitido en nuestra cultura», reflexionó la directora. 

Según la OMS «en todo el mundo, casi un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. Un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina».

«Lamentablemente discuto muchas veces con los hombres, sé que no todos son iguales, sé que hay gente por supuesto como en todos lados que está más predispuesta a dejar aflorar esos patrones culturales y hay otros que no, hay otros que sí tienen una relación democrática con sus parejas pero lamentablemente lo que nos dicen los ejemplos diarios es que todavía seguimos con un enorme número de hombres que siguen considerando a las mujeres propiedad, y ahí la forma de que las mujeres respondan fielmente a su deseo es mediante el ejercicio del poder y el poder reflejado justamente en las agresiones que van desde lo que verbal hasta la agresión de muerte», agregó Morandi.

Situación en Lavalleja

La jerarca indicó que hay muchas denuncias en el departamento. En el Mides en Lavalleja «en el año 2018 hubo 854 consultas de mujeres, no todas después siguieron como el trámite hasta llegar a una denuncia y eso pero sí las mujeres vinieron a consultar a los equipos, no solamente en Minas sino en todo el departamento. Tenemos un equipo móvil que hace una primera atención a mujeres que están en esa situación y en realidad donde se detectaron en el año 2013 y 2017, mayores casos de violencia de género fue en la zona norte y noroeste del departamento, zonas de José Batlle y Ordóñez, Zapicán, zonas rurales también y ahí se incentivaron muchas propuestas, muchos talleres, muchos trabajos con los referentes institucionales, policías, jueces, salud, para sensibilizar por un lado pero también para trabajar en esta forma de red para que las mujeres pudieran ser protegidas».

«Cuando las mujeres no han completado el proceso de identificar que están en una situación de violencia muchas veces retiran las denuncias y vuelven con su pareja. Una de las causas fundamentales es la parte económica que muchas veces las mujeres no tienen cómo mantenerse a sí mismas y a veces también los hijos porque también piensan que cómo van a subsistir solas, recordemos que el autoestima es lo primero que una víctima de violencia pierde, cree que no puede salir sola, que no puede salir adelante, que no puede criar a sus hijos y la lamentablemente pasa que muchas denuncias después no llegan al final porque las mujeres deciden suspenderlas. No pasa mucho tiempo cuando nuevamente vuelven a padecer las situaciones, es un ciclo, no se termina porque la denuncia quede inconclusa, pasa un tiempo pero después el agresor sigue además recordando que ella lo denunció en un momento que después retiró la denuncia pero sigue latente el peligro en esa situación», relató Morandi.

El agresor

La violencia tiene dos partes, por un lado la víctima y por otro quien agrede. «En Lavalleja se han implementado tobilleras, que son una medida que prohíbe y detecta cuando el agresor se acerca a su víctima», sostuvo Morandi. 

Sin embargo en el departamento «no tenemos el equipo que hay en casi todos los departamentos que trabaje con los hombres que tienen tobilleras para poder tratar de transformar en nuevas masculinidades, en que lo masculino no es solo agredir, ser fuerte, sino que también puede ser sensible un hombre y ser bien masculino, puede utilizar herramientas de negociación, de resolución de conflictos en forma pacífica, todo eso lo hace un equipo». La jerarca comentó que en Minas está por contratarse el equiipo para trabajar con agresores. De todas formas «porque haya un equipo técnico que trate de cambiar la cultura y el proceder de los agresores, sea lineal que venga ahí y cambie de un día para el otro, no es así». 

Morandi reafirmó que la violencia de género es un tema cultural, «está impregnado en nuestros genes desde épocas milenarias y eso no es fácil de cambiar. Así como no es fácil para la mujer identificar que la pareja que ella eligió, la persona que quiere es la que la agrede y la hiere tampoco es fácil para el agresor cambiar ese esquema cultural y después ya no con la misma pareja, porque eso sí está comprobado científicamente que no puede volver con la misma pareja, pero cuando consiga otra pareja que cambie sus hábitos de relacionamiento, pero eso no es automático. Todo lleva un proceso, hay algunos que sí lo hacen y hay muchos que no lo hacen. Hay implementados talleres y terapia para hombres agresores».

Ayuda

La directora del Mides en Lavalleja recordó que todas las víctimas pueden concurrir a la oficina «sin necesidad de tener que hacer denuncia en forma totalmente confidencial, a ser atendidas por un equipo multidisciplinarios de psicólogos, asistente social y abogado, solamente solicitando entrevista todos los días de lunes a viernes de 8 a 12 horas, ahí le van a agendar una entrevista que le quede bien el horario a la mujer y puede venir sin necesidad de tener que decir nada a nadie ni tampoco nadie se va a enterar de venga. La entrevista también la puede pedir telefónicamente al 4442 4996 en ese mismo horario de 8 a 12 horas todos los días y eso la absoluta seguridad de que es confidencial. Después el equipo, que hace muchos años que viene trabajando que es mismo está altamente profesionalizado para atender desde las primeras instancias, desde que empieza a suceder algunos indicios de violencia hasta llegar a las etapas más avanzadas por lo cual ninguna mujer tiene por qué dejar de venir, es totalmente gratuito y totalmente confidencial».


Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *