04.09.2015 La Junta Departamental su voluntad: Los restos del Libertador Lavalleja deben venir a Min

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Un tema que viene en cierto modo desde un tiempo atrás bastante prudencial y que ha tenido muchas acciones a distinto nivel, pero que no ha podido concretarse como se esperaba. El trabajo ha sido de muchas personas e instituciones oficiales yprivadas pero todo con el  mismo entusiasmo y actitud, para llegar a un fin. Ese fin es que los restos  del Brig. Gral. Lavalleja sean traídos a Minas para que descansen en su terruño. La Junta Departamental no ha sido ajena a ello por el contrario mantuvo un amplio debate hacia lo que puede ser la salida más propicia para concretar esa intensión. El planteo salio de la Comisión del Bicentenario que a fines de año actual concluye su funcionamiento y uno de los temas por resolver que tiene es ese. En ese debate de la Junta se escucharon informaciones pero también se manejaron ideas por cuanto es algo que viene de antes, y los restos de Lavalleja hoy día están en la Matriz en la capital, más allá de que se dijo queno estaban en un lugar de privilegio. El edil nacionalista Escudero fue quien significó de que estaban cubiertos por una loza y nada más, es más, agregó que a su lado están los restos de Jacinto Vea que sí tiene un marcado destaque. El tema giró en la reunión de la Junta en torno incluso a una ley que puede destrabar la situación, la misma ya estaría redactada por el entonces Senador Rodolfo Nin Novoa que estuvo en Minas en ocasión de hacer una presentación pública del tema, como uno de los descendientes del Libertador. Si vamos brevemente a la historia del esfuerzo en pos del objetivo, comenzó en el año 1998 por el Rotary Club de Minas, uno de los temas fundamentales era la Iglesia que en caso de dejarlos venir acá, tendría que ser para la Catedral. Según indicó la Edil María Olmedo también ahora se está en la misma sintonía, en las gestiones modernas o sea, en los últimos tiempos se habló con Sturla, se habló con el Obispo Jaime Fuentes, con la gente de la Comisión de Patrimonio Histórico Nacional. Incluso la edil Olmedo sostuvo que la Junta no podía estar ajena al tema y por cierto que no lo estuvo en la reunión del miércoles, donde se pasó en casi 30′ la media noche y se buscó siempre una salida para encarara acciones más fructíferas y que den resultados. Parece que no sólo la Iglesia no está muy de acuerdo sino que la propia Comisión del Patrimonio que tiene un concepto firme de que los restos de héroes nacionales deben estar en la capital, en el caso Montevideo. Huboquiénes sostuvieron que una Ley debe ser el soporte más importante para que se produzca ese traslado, pero bueno, la misma está para ponerse aconsideración del parlamento nacional. Hubo quiénes sostuvieron que de acuerdo a lo que se sabe históricametne de Lavalleja, él no hubiera elegido la Catedral para descansar ni aquí ni allá. Se ha dicho que la autoridad eclesiástica capitalina está dispuesta con algunas reservas de conceder la autorización siempre y cuando sea el lugar la Catedral de Minas. Surgieron en la Junta los comentarios incluso, de alguien que dijo ser católico que debía haber un lugar de alguna forma neutro público, par aquel todos los ciudadanos sin problemas puedan acceder a visitarle. Otro curul adelantó que podría ser ubicado un mausoleo en el predio de la Catedral con doble acceso para que los no católicos de otras religiones puedan accede sin ningún signo de contrariedad. Pero es claro, por lo visto todo está ahí, sin resolverse claramente, más allá de la gestión constante. Con buen criterio algún edil planteó el tema de la guardia, vigilancia y otros temas circundantes al tratarse de los restos de un héroe nacional. Luego de exposiciones, de acciones que incluso fueron a la filosófico, se decidió una iniciativa del edil Escudero de que «los restos del Brig. Gral. Juan A. Lavalleja descansen en Minas, pudiendo ser incluso la Catedral de la forma en que se dijo en algún momento». Es más que moción una intensión manifiesta de un organismo como la Junta con todas las voluntades puestas en la misma dirección, que los restos del libertador estén en Minas más allá del lugar y demás asuntos que son inherentes a semejante responsabilidad que de seguro todos debemos asumir por encima de cualquier otra posición.

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