21.07.2015 185º Aniversario Jura de la constitucion

185_aniversario_de_la_jura_de_la_constitucion_0001 185_aniversario_de_la_jura_de_la_constitucion_0002 185_aniversario_de_la_jura_de_la_constitucion_0003Ante la presencia de las más altas autoridades nacionales y departamentales, donde el Comité Patriótico Departamental llevó a cabo en horas de la mañana del sábado 18 de Julio el acto de conmemoración del 185 Aniversario de la Jura de la Constitución en la Plaza Libertad de la ciudad de Minas.

Con poco público en general, pero con una importante presencia de autoridades departamentales y nacionales, tales como el Secretario General de la Intendencia Departamental de Lavalleja Sr. Juan Estévez en representación de la Intendente Departamental Dra. Adriana Peña, los representantes Nacionales, Dr. Mario García y Javier Umpiérrez, el Jefe de Policía de Lavalleja, Inspector Principal Heber Souza, el Comandante de la Brigada de Infantería Nº IV Coronel Luis Vidal, el Presidente de la Junta departamental Alcides Larrosa, el Obispo de la Diócesis de Minas Jaime Fuentes, Ediles, integrantes del Instituto de Formación en Educación, representantes de instituciones del Estado, se dio inicio al acto de la Primera Jura de la Constitución, acontecido el 18 de julio de 1830, comenzando, con la entonación de las estrofas del Himno Nacional, por parte de la Banda Departamental de Lavalleja.

El Maestro Julio Cesar Ibarra fue el encargado del discurso.

Seguidamente el Maestro Julio Cesar Ibarra, en representación del Consejo de Inicial y Primaria de la Inspección Departamental de Lavalleja, fue quién hizo uso de la palabra y recordó esta fecha importante, expresando que “nos reunimos hoy para recordar un nuevo aniversario de la Jura de nuestra primera Constitución, jurada solemnemente un día como hoy, de 1830. Fue un paso decisivo para el proceso de nuestra independencia y para la creación de nuestro Estado Nación, esta constitución regirá la vida de los uruguayos tras un difícil comienzo durante todo el siglo XIX y principio del siglo XX, hasta su primera reforma en 1918. Fue la que estuvo más tiempo en vigencia sin modificarse la que sentó las bases de nuestra sociedad actual”.

Por otra parte el Maestro Julio Cesar Ibarra destacó que “Es un hecho que poco se recuerda, es que en determinado momento y en plena fiesta de aquel día, los integrantes de la comparsa de música que alegraba la plaza, suspende la actuación y se produce un gran silencio, tras lo cual aparece un niño disfrazado de Libertad, el cual recitó versos de Acuña de Figueroa, que fueron aplaudidos por todo el público presente. Tal vez aquel niño, llamado Pedro Pablo Bermúdez, no entendía demasiado las palabras que recitaba, tal vez muchos de los presentes no llegaron a comprenderlas totalmente, pero lo que si sentían era que ese día nacía para el mundo, una nueva nación, con el Pabellón nacional, que flameaba de fano frente al Cabildo y que se repetía en cada punto del país. Este proceso se repitió simultáneamente en todas las ciudades y poblados de cierta importancia. La humilde Villa de Minas, no fue la excepción y sus pobladores en este mismo lugar, se plegaron a los festejos, tal cual se lee en el acta, que establece entre otros detalles, que habiéndose anunciado en el día de ayer, 17, la majestad de éste con repique de campanas, música, iluminación general que duró por tres noches, salva de fusiles y fuego de artificios, con lo que entusiasmado nuestro pueblo, hacía resonar por las calles y plazas, alegres vítores a la convención preliminar, constitución, auto aprobación y honorable asamblea por su manifiesto. A la hora 10 y 30 de la mañana, en esta misma plaza, concurrió el Juez de Paz que suscribe, asociado al Sr. teniente Jefe de Policía Don Manuel José Cosio, tenientes, alcaldes del pueblo y jurisdicción y los más respetables vecinos de esta Villa, trasladándose a la Iglesia Parroquial donde el Sr. Cura celebró una misa solemne con toda la pompa sagrada. Terminada así la función de la Iglesia, se retiró el Juez de Paz a un tablado, donde reunido el pueblo, les exigió el juramento de ley, que prestó todo él, entre muchas aclamaciones, fuegos de fusil, artificio y repique de campanas. Todo esto ocurría en 1830 en este mismo lugar”, señaló.

Finalizó con la colocación de ofrendas florales.

Por último, el Secretario Gral de la IDL Juan Estevez, el Presidente del Comité Patriótico Prof. Luis Pacheco, el Coronel Luis Vidal y el Inspector Heber Souza en representación del Ejército y la Policía respectivamente, tuvieron a su cargo la colocación de ofrendas florales al pie del monumento a Juan Antonio Lavalleja.

Al finalizar se entonó la Marcha “Mi Bandera” con el retiro de Pabellones y Delegaciones, dando así por finalizado el acto en la mañana del sábado 18 de Julio.

La Constitución de 1830.

El 18 de julio de 1830 se juró nuestra primera Constitución. A partir de ese momento la Provincia Oriental se organizó como Estado soberano e independiente. En aquella Constitución se define al estado como la asociación política de todos los ciudadanos comprendidos en su territorio, se afirma en la ley la independencia de todo poder extranjero y los derechos de los habitantes a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. La Constitución establecía un régimen unitario y la República estaba dividida en nueve departamentos.

De acuerdo con Nahum, los constituyentes actuaron según ideas liberales que no eran las de mayor arraigo en ese momento en Europa ni América. En ambos continentes había una reacción contraria al liberalismo, que se veía como señal de anarquía y desorden (1998).

“La afirmación de derechos personales, la distribución de poderes, las garantías para su funcionamiento, fueron rasgos positivos de esta Constitución, que la hicieron perdurable.

Fue vista por el país como una garantía de vida civilizada, como un símbolo de orden al que todos se remitían o decían aspirar (…). Estuvo por encima de los caudillos y luego de los partidos, y todos fueron conscientes de que muchos males de la República derivaban de su no acatamiento”.

En un país atravesado por las guerras de independencia y sin una organización interna, la Constitución de 1830 quiso asentar la estabilidad al hacer muy difícil su reforma y crear un Ejecutivo fuerte y centralizado.

Se le han señalado también rasgos negativos a esta primera Constitución: privó de la ciudadanía a peones jornaleros y a analfabetos, debilitando los derechos de la población rural y dejando al margen de la vida política al país real; no se refirió expresamente a los derechos de reunión y de asociación; no se pronunció claramente a favor de la libertad de cultos; no previó la coparticipación de los partidos políticos en el poder, lo que obligó a las minorías a recurrir a la revolución; desnaturalizó el papel de la Asamblea General al convertirla en electora del Presidente de la República, de esta manera, los diputados fueron más electores que representantes del pueblo; excluyó a los militares del Parlamento; suprimió los Cabildos, que fueron centro de vida local y espíritu cívico, y no organizó debidamente los gobiernos locales, estimulando su autonomía.

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